Un evento paranormal sacude
la habitual tranquilidad de la siesta caquense.
En el patio de la casa de uno
de los vecinos de Las Cacas, Don Luis Scaziotta, entre dos frondosos nogales, se
halla una hamaca paraguaya que sus hijos Gisela y Ulises le regalaron para el
día del padre el año pasado.
"Los chicos se portaron, la
verdad que duermo muy cómodo en la hamaca, tengo un poco de miedo de caerme a la mierda, pero hasta ahora todo bien", comenta Luis. "Hasta en invierno es calentita".
Lo que Luis oculta es que
desde hace unos días, la calma de su descanso se ve alterada porque la hamaca
cobra vida y le habla. "Aña mengui pora" lo insulta y se mueve al ritmo de la melodía del arpa del Pájaro Campana.
Quisimos contactarnos con la
hamaca pero justo se quedo callada. Hicimos guardia una noche durmiendo en ella y poniendo en riesgo nuestra integridad física, y nada.
Tito Odone, mentalista y psíquico de Las Cacas, colaborador de la policía en múltiples casos
sobrenaturales, fue convocado y al ser requerido por LCN se limitó a decir
"Esa hamaca no me gusta ni un poco".
"El Bobby le ladra todo el
tiempo y la otra vez vino todo mojado con olor a naranja" comenta para LCN Gisela, la hija menor de Don Luis.
Se rumorea que la empleada doméstica de
los Scazziota, Noemi Alazán desapareció con rumbo a Asunción hace varios días y aún no ha regresado. Se cree que en descontento con el trato hacia sus patrones, habría perpetrado una macumba
sobre la hamaca.
Desde LCN bregamos por la pronta restitución del
descanso vespertino de Don Luis.

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