Se busca el
paradero de Roberto Fresco, vecino de las Cacas.
Roberto fue visto por anteúltima vez en la
Peatonal Grassi usando una camisa floreada, unos bermudas color caki,
medias de nylon azules y mocasines marrones. No se descarta que haya buscado abrigo en un cangurito beige, posiblemente un pantalón de jogging azul marino y una gorrita de insecticidas BASF.
Ayer en la feria de hippies de Las Cacas, se lo vió intentando un tatuaje de henna con forma de muralla china. Cuando lo reconocieron e intentaron reducirlo amablemente, se dio a la fuga, corriendo cual gacela, aprovechando la multitud que se dió cita por Pascuas.
Roberto tiene
una enfermedad de discusión crónica. No puede parar de meterse en
conversaciones ajenas. Es una especie de mejorador de anécdotas, pero llevado al extremo y puede generar discusiones acaloradas, pero nunca violentas. Si discute con él, no le pegue, póngase en contacto con la redacción de LCN, tenemos los teléfonos de sus hijos Rita y Segio, que están muy preocupados por Roberto y no ven la hora de volver a tenerlo en sus almuerzos familiares.
No se tienen fotos de Roberto, dado que recientemente se afeitó el bigote y se cambió el color de pelo, al perder una apuesta con el almacenero del barrio.
Es conocida la hospitalidad sin precedentes de la comunidad de Las Cacas, que hace que vecinos extraviados vivan meses y hasta años en familias adoptivas, como es el caso de Rubén Souza de Oliveira Melo más conocido como Bubby, que pasó cuatro años en la casa de los Gomez, antes de volver con su familia, que ya lo daba por muerto.
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