La rectora
del Colegio José Ingenieros de Las Cacas descubrió que uno de los alumnos del
establecimiento vendía pastillas (algunas vencidas) a sus compañeros de curso y
a chicos de otras divisiones. Se sospecha que el adolescente tuvo connivencia
del profesor de Música quien está siendo investigado.
El acusado
había montado su casilla de operaciones en un baño clausurado y realizaba las
transacciones los días martes, según confesó.
Padres de otros
estudiantes piden un castigo ejemplar para el adolescente ya que este caso
reavivó el debate de la baja de edad de imputabilidad.
Entre las
drogas suministradas por el imputado había warfarina, benzodiacepina, butilescopolamina, haloperidol, vecuronio y otras más.
Incluso había dosis de brolanfetamina escondidas en bolsas de tutuca.
Cuando se le preguntó al imputado por
qué había vendido las pastillas dijo: “El año que viene viajo a Bariloche y
estaba haciendo unos pesos para pagar el viaje”.
El estudiante quiere ser tratado como
testigo protegido para dar pruebas de irregularidades cometidas en la escuela; “Si
yo hablo van a caer unos cuantos”, dijo.
La madre del chico declaró a los medios:
“En casa siempre le enseñamos a ganar el dinero con honestidad pero él no
entendió lo que le dijimos”.
Cabe recordar que todavía no hay detenidos por el caso del casino clandestino montado en el jardín de infantes Los Palomitos.
| Parte de las pastillas incautadas. |
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